Hace un mes, hice una parte del camino. Para mí, ha sido una experiencia inolvidable, e incluso algún día me gustaría regresar para hacerlo todo. Es que cualquier persona puede aprender sobre el camino y la experiencia de ser peregrino a través de estudiar la historia y hablar con la gente que lo ha hecho, pero es otra cosa distinta hacerlo a sí mismo. Cuando yo hice el camino, sobre todo descubrí una nueva y profunda apreciación para cada persona que lo ha hecho, especialmente en el pasado, a través de experimentar en primera persona muchos de los elementos que forman parte de esta gran peregrinación.

            Para mí, sobre todo,  vale la pena mencionar que antes de hacerlo, no había pensado en las incomodidades de hacer el camino de verdad. Por ejemplo, durante nuestro viaje, pasamos una noche en un albergue sin nada de calefacción, y para mí era una de las noches más frías de toda mi vida. También, el cuerpo no está acostumbrado a caminar tanto cada día, y hay que entrenarlo y disciplinarlo poco a poco para hacerlo. Era bastante difícil continuar caminando cuando el cuerpo quería descansar. Estos aspectos físicos del camino son molestias que cada peregrino las ha sentido a lo largo de los siglos de hacer el camino, y además, serían muchísimo peor y más fuerte para los peregrinos del pasado que no tenían los confortes de quedarles en albergues y llevar mochilas de EMS.

            En fin, después de sentir estas molestias de frío y cansancio entre otras, desarrollé una gran apreciación sobre todo hacía los peregrinos del pasado que lo han hecho el camino, muchas veces desde sus propias casas, que alargaban el viaje aún más. Además, ellos lo hacían el camino por meses, mientras yo sólo hice el camino por dos días. También, para ellos el riesgo de la muerte fue algo muy presente y grave, si no por enfermedades por lo menos por las bandas peligrosas que estaban en muchos sitios de la ruta. En cambio para mí el más gran miedo que tenía fue caer en el lodo que estaba en todo paso del camino. Al pensar en esto, se me ocurrió que esta gente tenía una gran fe inquebrantable para intentar a hacer el camino a pesar de todo este riesgo. Por lo bueno o lo malo, ellos intentaban peregrinar la ruta a toda costa. Refleja la sociedad en que vivía esa gente, y por una parte también hoy en día esta fe está reflejada  en la cantidad de gente que todavía intenta hacer el camino. En fin, ha sido una experiencia bastante informativa, y es algo que nunca lo apreciaría hasta tal punto si no lo hubiera hecho en primera persona.